La mayoría de los problemas de una piscina —agua turbia, algas, olores— no aparecen de la nada: son el resultado de semanas sin una rutina de mantenimiento. La buena noticia es que esa rutina no es complicada.

Revisión diaria (2 minutos)

Basta con echar un vistazo: revisar el nivel de agua, sacar hojas u objetos visibles de la superficie y comprobar que el skimmer esté funcionando.

Rutina semanal

  • Cepillado de paredes y piso, sobre todo en zonas de sombra donde suelen aparecer algas.
  • Aspirado del fondo, manual o con equipo automático.
  • Medición de pH y cloro, y ajuste si es necesario.
  • Limpieza de canastillos del skimmer y de la bomba.
  • Retrolavado del filtro si la presión sube por sobre el rango indicado por el fabricante.

Rutina mensual

Una vez al mes conviene revisar también la alcalinidad total y la dureza cálcica del agua, inspeccionar visualmente los equipos (bomba, filtro, calefactor si tienes) y hacer un tratamiento de choque con cloro si el agua lo requiere.

Señales de que algo no anda bien

  • Agua turbia o con tono verdoso.
  • Olor muy fuerte a cloro (curiosamente, suele indicar desequilibrio, no exceso).
  • Aparición de algas en esquinas o escalones.
  • Manchas o cambios de textura en el revestimiento.

Si alguna de estas señales persiste después de una semana de mantenimiento normal, conviene que un técnico revise el sistema de filtración y el estado del revestimiento antes de que el problema avance.